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La Unidad Pastoral de Torrelavega considera que la reforma laboral contiene aspectos ‘poco dignos’

  • ‘Podrá ser una norma legal, pero nunca será moralmente aceptable, y entendemos que el Real Decreto Ley 3/2012 de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral contiene aspectos poco dignos que rompen ese equilibrio’

La Unidad Pastoral de Torrelavega, integrada por las Parroquias de la zona, ha realizado una reflexión pública sobre diferentes cuestiones de actualidad referentes al mundo del trabajo, aunque aclaran que ‘en modo alguno’ pretenden hacer valoraciones técnicas, ‘cosa que no compete a la Iglesia’, apuntan, ni optar por una ideología u otra.

Afirman que, como cristianos, quieren estar cercanos a los que están padeciendo ‘más dolorosamente las consecuencias de la crisis’, y recuerdan la faceta humana del mundo del trabajo, considerando las relaciones entre trabajadores y empresarios, donde es ‘fundamental’ actuar con criterios de justicia e igualdad.

‘La economía se encuentra al servicio del hombre, no el hombre al servicio de la economía’, matiza la Unidad Pastoral en un comunicado, y añade que cualquier norma que rompa el equilibrio ‘podrá ser una norma legal, pero nunca será moralmente aceptable, y entendemos que el Real Decreto Ley 3/2012 de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral contiene aspectos poco dignos que rompen ese equilibrio’.

También, asegura que la imposición a los trabajadores de esfuerzos ‘desproporcionados’, en aras de la consecución de una mayor flexibilidad laboral, ‘atenta contra derechos fundamentales de los trabajadores, y ello porque las auténticas necesidades de las personas no son flexibles’.

La Doctrina Social de la Iglesia, según la Unidad Pastoral, considera al mercado como un instrumento insustituible dentro del sistema económico, pero establece su subordinación al cumplimiento de unas normas morales ‘que velen por la integridad del hombre’. En este sentido, expresan su preocupación de que el mercado se haya convertido en un nuevo “becerro de oro”, al que se le ofrecen ‘toda clase de sacrificios. Nos inquieta la subordinación de los estados a los mercados, y la falta de un consenso internacional para redefinir el papel de cada uno en la postmoderna economía’.

Para finalizar, la Unidad Pastoral realiza una llamada ‘a la coherencia y a la responsabilidad, especialmente de aquellos que siendo cristianos desarrollen tareas en el ámbito de la economía y del mundo del trabajo; todos tendremos nuestra responsabilidad, unos por acción y otros por omisión… y las dos responsabilidades serán igualmente graves’.

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