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La Turbera | Editorial

El agua inunda algunas casas del barrio de La Turbera y, entre todas las instituciones, desde hace ya tres años, han sido incapaces de solucionar el problema. Parece difícil de aceptar que, en pleno siglo XXI y con las tecnologías cada vez más avanzadas, ninguna institución ha sido capaz de arreglar este grave problema, y de devolver a los vecinos de la zona la seguridad y la paz que se merecen.

Entre todas las instituciones públicas y privadas, se van pasando la pelota de unos a otros y, mientras van pasando los meses entre reproches sobre quién tiene la culpa, o quién tiene que pagar los informes, o quién tiene que pagar las obras, el agua sigue llegando a las casas.

Han pasado tres años y tres corporaciones diferentes en el Ayuntamiento de Torrelavega – se dice pronto, tres – y todavía no se vislumbra una solución al problema, ni a corto ni a medio plazo.

La Sociedad Civil, cada vez más concienciada, reclama de sus gobernantes, sean de la ideología que sean, eficacia en su gestión. Esa eficacia, tras más de tres años arrastrando un problema, está en este momento en cuestión. Los gobernantes (locales, regionales, o nacionales) deben ganarse la confianza ciudadana, gracias a la gestión eficaz y certera. La solución de los problemas ciudadanos es parte fundamental de la labor de cualquier político.

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