CulturaMar de fondo | Manuel Haro Alcalde

¿Qué estación de autobuses?

A vueltas con la estación de Autobuses de Torrelavega, la historia nos empuja hacia atrás. Durante años, suspiramos por una instalación digna pero sobre todo que cubriera las necesidades de un transporte desperdigado por calles y plazas sin orden ni concierto. Se necesitaba un lugar donde centralizar salidas y llegadas sin miedo a perderse. Se hacía imprescindible.
Y he aquí que por mor de una especie de trueque, la empresa que construyó las viviendas en terrenos de la Granja “Poch”, cedió lo que hoy acoge algo parecido a una estación de autobuses. Porque, no crean que estamos mucho mejor que antaño. Hay puntos de encuentro por doquier (FEVE, Inmobiliaria, Berta Perogordo, Augusto G. Linares…), así que el personal no se aclara.
Pero viene cuando “la matan a ella”. Carencias, todas. Instalaciones insuficientes, sin paradas decentes, sin despacho de billetes, cerrando a las 12 de la noche dejando a los viajeros a la intemperie, sin parada de taxis…
Y es aquí, en la ausencia de taxis, donde aparece la “herramienta de la discordia”, para el ataque habitual y cotidiano, de quienes estuvieron hace más de 6 años, permitiendo llegar a ésta situación un tanto surrealista.
¿Por qué se dejó envejecer el problema hasta llegar aquí?. Fueron 600.000 euros de inversión en 4.000 metros cuadrados con gestión a cargo del Ayuntamiento de Torrelavega y mantenimiento del Gobierno Regional. Acuerdo firmado en 2.010, retrasado por la mala relación del entonces Consejero Javier del Olmo con los dirigentes de su mismo partido.
Y mientras, entre todos la tenían y ella sola se murió. La Estación, sí, porque ¿de qué estación estamos hablando?.¡Ah, sí, de la que tanto se exige ahora, después de dejarla caer durante los años anteriores. ¡Ay, Señor, Señor…!.

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