Editorial

Huelga simulada en diferido pero con miles de apoyos en la calle

  • La situación de Torrelavega y comarca es de emergencia social
  • Debemos remar todos juntos en la misma dirección hacia la recuperación 

Cuando María Dolores de Cospedal balbuceaba ante la prensa sin saber explicar la relación del PP con Bárcenas soltó aquella frase mítica del “despido simulado en diferido”, una frase que ha quedado grabada para siempre en los anales del surrealismo dialéctico. Con la presunta huelga del pasado viernes también sucedieron muchos hechos curiosos, fruto del caos y de la situación de excepcionalidad y de emergencia social que sin duda vive Torrelavega. El paro que galopa sin misericordia está destrozándolo todo a su paso, generando una pobreza más que evidente y una situación que requiere de acciones coordinadas e inmediatas para detener el declive aparentemente imparable de la ciudad.

Durante la semana pasada, se sucedieron las reacciones sobre la anunciada huelga general. Una huelga general que fue un sí, pero no, una huelga simulada en diferido pero que obtuvo un rotundo apoyo popular en las calles, con miles de personas que secundaron la manifestación. Las discusiones entre los distintos sindicatos, la postura en contra de comerciantes y empresarios, y la inoportuna fotografía de la alcaldesa reuniéndose en una terraza, hicieron el resto para componer una imagen de caos y desgobierno total, sin rumbo, en el que las comunicaciones contradictorias volaban de un lado a otro.

Lo cierto, sin embargo, lo verdaderamente rotundo y cierto, es que hay un apoyo social a las reivindicaciones, fruto de un evidente malestar. Si, a partir de ahora, somos capaces de remar todos juntos en la misma dirección hacia la recuperación, será un importante primer paso para detener la debacle. Hagámoslo: rememos todos juntos y en el mismo sentido. 

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