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Galgos y podencos en las calles de Torrelavega

Por Manuel Haro Alcalde

Cantabriadiariofotografiasimagenes460{xtypo_dropcap}A{/xtypo_dropcap}hora andamos enzarzados en un “quita y pon allá esas pajas”, por un asunto que tiene a la calle Serafín Escalante de Torrelavega, como principal protagonista de un cambio de “decoración”.
En este caso, el cambio es de “pajas” por placa de Abra del Dobra y esta, por un pequeño ornamento en forma de plazoleta circular con un árbol en el centro (que no sé cuánto va a durar, habida cuenta de la “educación” ambiental de los tontos de turno), lo que está provocando opiniones enfrentadas que a veces se convierten en ese absurdo pulso entre componentes de distintas opciones políticas, como si fuera lo más importante en el momento actual.
En primer lugar, desconozco los criterios que se han seguido para desmontar la placa conmemorativa. No quiero pensar que haya sido solo porque la pusieron “los otros”, ridiculez que no contemplo.
De la nueva imagen, decoración y complemento paisajístico, se ha dado como justificación que es “…para dar un nuevo  aire, distinto a la calle y para que la gente se  siente y no pase de largo y beneficie al comercio”, en tanto que la respuesta de “los otros”, es que “¡… servirá para que se sienten los 6.000 parados de Torrelavega!”.
Un peregrinaje de lindezas (con perdón), que en nada benefician. Una especie de galgos o podencos que no hacen más que sumar dudas sobre la verdadera voluntad de ocuparse y preocuparse por lo que de verdad quieren, queremos los ciudadanos.
Y digo yo: ¿no habría sido posible complementar ambas cosas, con un diseño adecuado que, indudablemente, habría contribuido a exaltar de verdad esta populosa calle?. O tal vez, rememorar su historia, pues no olvidemos que tener, la tiene. Y si no, echemos un vistazo al magnífico libro del gran Pepe Izaguirre (¡qué bien nos haría leer un poco más!), titulado “22 calles de Torrelavega”, en el que, entre otras cosas, nos recuerda que en su tiempo, a esta calle se la conocía como el callejón de “Sal si puedes”, posteriormente escenario de tantos nombres propios, como “La Alpargatona”, “La casa de las medias” o la confitería “Asensio” y el archipopular caminante, andarín ICIO y a cuantos el entrañable Paco “el Farol” invitaba a pasteles a los chavales… ¿No sería más bonito centrarse en rememorar añoranzas e informar a los que desconocen nuestra historia?.
Pero la impresión que este humilde observador de cosas tiene es que eso de pensar y mucho menos ponerse de acuerdo, parece cosa de Tom Cruise, es decir, “misión imposible”. Y ese señor no anda por Torrelavega… que sepamos, porque con esta gente, nunca se sabe…

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