Editorial

El Club Bilderberg y la morcilla de Burgos

{xtypo_dropcap}L{/xtypo_dropcap}a obscena manipulación, global y certera, a la que nos vemos sometidos desde nuestro nacimiento forma parte de una gigantesca maquinaria, que ahora en estos mismos momentos está ya poniendo la velocidad de crucero para llegar al tan ansiado -ansiado por ellos claro, no por el resto- Nuevo Orden Mundial.

Los dueños del cotarro son los Rothschild, Rockefeller y compañía, en su elitista Club Bilderberg. Por sus tejemanejes, me recuerdan mucho a Falcon Crest, pero por desgracia para ellos, ninguno tiene ni la mitad de estilo ni clase que tenía aquella entrañable malvada televisiva llamada Angela Chaninng.

Hasta ahora nunca había creído en conspiraciones ni paranoias, pero, caramba, es que las evidencias de los manejos y los chanchullos de esta gente ya son tantas y tan abrumadoras que no se puede ignorar lo que está sucediendo.

Se dice por ahí que el Club Bilderberg es un grupo de vejetes megalomaníacos, avinagrados y podridos -literalmente- de dinero y poder, que nos gobierna desde la sombra y manipulan a Zapatero y a cualquier otro gobernante mundial como si fuera un niño de teta. Eso no es algo que se pueda dejar pasar alegremente, porque después cada gobernante local o cada empresario magnate es quien, a su vez, ejerce su control sobre nosotros, los humildes peones.

Me consuela pensar que la mayoría de esta gente, a causa de su avanzada edad, posiblemente tendrá la próstata como un balón de fútbol. Ajo y agua.

Por otro lado, decir que la morcilla de Burgos es un rico y sabroso alimento, procedente del cerdo, y elaborado con cebolla, sangre, manteca y arroz, a la que se pueden añadir otros componentes para darle un sabor picante. La morcilla puede cocinarse sola o usarse para realizar multitud de salsas y acompañamientos.  

Bilderberg es un círculo de unos 130 millonarios, políticos, militares y traficantes de influencias que se reúnen secretamente desde 1954 para influenciar en la política y economía global. Sus reuniones son secretas, pero de vez en cuando se les acerca algún periodista o activista que les saca los colores en público.

Jane Burgermeister es una periodista científica que acusa al Club Bildergerg de crear el desastre en el Golfo de México con el derrame de petróleo. También denunció que la famosa Gripe Aviar era una falacia artificial creada como un templo de grande. Es más, esta buena señora presentó una denuncia penal ante la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en contra de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de las Naciones Unidas (ONU), del gobierno norteamericano y de varias otras organizaciones públicas de salud como la FDA, así como varios laboratorios médicos y farmaceúticos.

Y los periodistas tenemos mucha culpa de todo esto, cuando aceptamos como válida la “versión oficial” de aquella famosa Gripe A y lo difundimos por ahí, actuando como altavoces. Y si nos llegan mensajes de los colectivos “contra el nuevo orden mundial”, en seguida los tachamos como “locos” o “conspiranoicos”. Pero estos colectivos no son locos exaltados, ni gente desinformada. Grandes científicos vienen denunciando muchas manipulaciones y mentiras, al igual que también periodistas y activistas bien informados. Algunos periodistas tardan en despertar, pero mejor tarde que nunca.

El proceso de elaboración de la morcilla consiste en picar bien la cebolla y mezclar la manteca con el arroz. Esta mezcla se amasa bien y se le va añadiendo la sangre. Con toda la mezcla bien elaborada, se rellenan las tripas, que también suelen ser de cerdo, y se ponen a cocer las morcillas hirviendo en agua con sal durante una hora. En la masa, hay quien también añade otras especias o picantes, cada cual tiene su propia receta y elabora la morcilla a su gusto. La de Burgos, sin embargo, tiene una fama mundial ya que su elaboración forma parte de una larga tradición burgalesa.

Se dice que esta gente de Bilderberg tiene el plan de crear un gobierno único mundial. Sólo lograrán sus objetivos si la gente se lo permite, y por suerte muchas personas están ya despertando del letargo y dándose cuenta de la que se avecina si nos quedamos en el sofá rascándonos la barriga mientras vemos la televisión.

Pues a los del Bilderberg y demás megalomaníacos, que les den morcilla.

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