EDITORIAL-. Comunicados a tutiplén: el cuento de “Pedro y el lobo”

EDITORIAL-. Hay políticos con numerosas ocurrencias de nulo o escaso interés informativo, pequeñas chorradas siempre dispuestas para enviar no solo de lunes a viernes, sino también en puentes, días festivos, domingos, etc… porque, como todo el mundo sabe, afirmamos irónicamente: lo importante es la cantidad, lo importante es saturar y, además, los periodistas no merecen ni conciliación familiar, ni descanso, ni derechos laborales, ni gaitas mañaneras de esas que se inventaron desde la progresía, pero no son para todo el mundo. Algunos, aunque se dicen progresistas, en el fondo son tan clasistas que consideran que los políticos y los trabajadores no son iguales, y estos últimos no tienen derecho al descanso, y son como una gasolinera abierta 24 horas, 365 días al año. Pues oiga: no.

El problema de fondo es mucho mayor de lo que a priori pudiera parecer, y va más allá de un mero conflicto laboral relacionado con tácticas esclavistas más propias de otras épocas más grises. Porque al inundar y saturar las mesas de redacción con comunicados y notas de prensa carentes de interés, puede llegar a pasar como en el clásico cuento de “Pedro y el lobo”, que cuando de verdad necesitan recurrir a los periodistas por temas de relevancia e interés, la prensa está tan aburrida de recibir memeces sin descanso que los nuevos comunicados van directamente a la papelera.

-“¡Socorro, el lobo! ¡Viene el lobo!” – gritaba Pedro como broma de mal gusto -. Hasta que un día, de verdad, el lobo apareció. Y fue entonces cuando, al necesitar de forma verdadera una estrategia de comunicación realizada por profesionales, el político entendió, tarde, el verdadero fondo del mensaje para una buena estrategia política: la buena comunicación no se vende por kilos porque menos es más y, al fin y al cabo: “Es la comunicación, estúpido”.