"El Ombligo"

Cantabria santanderinizada (Parte I de III)

Escrito por Joaquín Díaz

 

CANTABRIA SANTANDERINIZADA I/III (Una visión torrelaveguense)

“Cantabria, de soltera Santander…” fue una celebrada frase del recordado F. Umbral en la que resumía el cambio político-legislativo de la antigua provincia de Santander a la región autónoma de Cantabria. Pues bien, casi treinta años después de la perdida de la soltería provinciana por, se supone, un deseado matrimonio con el que la provincia se convertía en Cantabria y se beneficiarían, por tanto, todos los pueblos, villas, aldeas y ciudades que componen Cantabria, el resultado del cambio, según algunas de las partes contrayentes, no es todo lo satisfactorio y equilibrado que en un principio parecía. Ya se sabe que estas nuevas formas de matrimonio amparadas por el devenir social resultan en ocasiones difíciles y sorpresivas. El matrimonio, en principio, parecía social y económicamente interesante, pero desequilibrado.

Una ciudad que centralizaba todos los servicios y riquezas se unía al resto de pueblos de una región pequeña y distante que necesitaba y pedía modernidad a manos llenas. Parecía que Cantabria se extendería y se acortarían las distancias y se igualarían servicios, asistencias y prestaciones.

La provincia de Santander pasaba a ser la región de Cantabria. Muchos creíamos que ahora los diferentes gobernantes democráticos, con el nuevo estado de convivencia y con una administración política económica y administrativa realizada desde aquí, mas domestica pero más cercana, efectuarían muchas más actuaciones en todos los lugares del nuevo matrimonio. Quizás el matrimonio polígamo no estaba preparado para la unión ya que después de más de 25 años de vida en común, el fruto del mismo no ha sido el esperado.

La región autónoma con menor población y extensión del estado, junto con Rioja, no ha conseguido desparramar y desarrollar todos sus beneficios por todos los territorios cántabros. La capital sigue acumulando todas las mercedes tanto propias como ajenas, antiguas y nuevas. Esta situación es todavía más palpable y visible para una de las partes más sensibles del enlace y que con más celeridad pidió el cambio de estado; Torrelavega.

La segunda ciudad de la provincia y tradicional e históricamente la capital de la Comarca del Besaya no sólo no ha conseguido eliminar y acabar con muchos de los problemas de su soltería, sino que ha perdido gran parte de su protagonismo. ¿Razones?; muchas y variadas, pero una especialmente visible; el enorme aumento del protagonismo, en la nueva ordenación y distribución político-administrativa de la capital de la región, que si ya era ostensible en la soltería provinciana, con la alianza matrimonial autonómica se ha superado y acrecentado. Si el resto de los territorios regionales no han recibido lo que esperaban, (deberán analizarlo y reflexionarlo) desde luego en Torrelavega hay una clara percepción entre la ciudadanía de, no sólo de no haber recibido lo que se merece, sino que se considera que ha habido una clara perdida del protagonismo regional y nacional que tuvo la ciudad en los años anteriores al desarrollo autonómico.

Se podrá contradecir esta opinión, por supuesto con algunos datos e informes económicos. Ciertamente que ha habido mejoras, pero no más allá del crecimiento normal y natural del paso de los años y nunca atendiendo la deuda histórica que se tiene con esta ciudad que ha sufrido como ninguna los graves problemas endémicos de la provincia y de la región Así como la capital ha sufrido un cambio espectacular en todos los sentidos, ayudada por los diferentes gobiernos regionales y sumando a los servicios, que ya tenía como capital provincial, aquellos que se han creado con el estado de las autonomías. La segunda ciudad de la región no ha tenido ese trato, ni mucho menos.

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